Daniel Coronel

LG DEPORTIVA

Durante 2020 la FIFA modificó el reglamento, permitiendo por ejemplo que jugadores que no hayan jugado más de tres partidos con una selección mayor, puedan defender los colores de otro equipo nacional, siempre que cumpla algunos requisitos. Por ejemplo que sus padres o abuelos hayan nacido en la segunda nación en cuestión, que el jugador lleve radicado en el país al menos cinco años, o bien que no haya disputado partidos en competencias como Mundial, Eurocopa o Copa América.

Uno de los casos emblemáticos en la actualidad es el Rogelio Funes Mori. El nacido en Mendoza ha cumplido con algunos de esos requisitos. En 2011, disputó su último partido con la “Albiceleste”. En aquel año jugó seis partidos, y marcó dos goles en el Sudamericano Sub 20 con Argentina, torneo organizado por la Conmebol , según los lineamientos de FIFA. Sin embargo, tenía menos de 21 años y han pasado -largamente- tres años de esos compromisos, por lo cual no representan un problema. Es por eso que el ex River hace unos meses ya defiende los colores de la selección de México.

Otro caso similar al del “Melli” es el de Gastón Giménez. El ex Atlético jugó algunos minutos para el combinado nacional tras el Mundial de Rusia, en 2018. Pero, al estar tapado por Rodrigo De Paul y Leandro Paredes, entre otros en Argentina, decidió aprovechar la nacionalidad de sus abuelos para convertirse en jugador de Paraguay. El formoseño ya lleva varios partidos disputados por su nueva selección y hasta se dio el gusto de convertir un gol.

Otro caso curioso, en esta oportunidad de nuestro fútbol, es el de Norberto Alejandro Briasco Balekian, el ahora jugador de Boca. Desde 2018 defiende la camiseta de Armenia. La conexión del jugador con el país euroasiático (juega Eliminatorias de Europa) se dio porque sus abuelos llegaron como refugiados al país, en la época del genocidio armenio.

A diferencia de Funes Mori y “Tonga” Giménez, “Norby” nunca jugó para la Selección argentina. Ni siquiera estuvo en planes de los técnicos. Como él, son muchos los argentinos que aprovecharon la residencia o la ascendencia de sus familiares para defender los colores de otras federaciones en los últimos años. Como es lógico, la mayoría participan en combinados nacionales de Conmebol. En Paraguay por ejemplo, algunos de los naturalizados guaraníes son: Giménez, Alejandro Romero Gamarra, Juan Iturbe, Héctor Martínez, Andrés Cubas, Santiago Arzamendia y Héctor Villalba. En Uruguay, Fernando Muslera nació en suelo argentino, pero desde niño vivió en Montevideo, por lo que la decisión de ser jugador “charrúa” no le costó demasiado. Juega para el equipo de Óscar Tabárez desde el 2009.

Ecuador, el equipo dirigido por Gustavo Alfaro, generalmente cuenta con la presencia de Damián Díaz. En Bolivia hasta las eliminatorias pasadas, era común ver a Damián Lizio defendiendo los colores del altiplano.

El arquero de Racing, Gabriel Arias, sin chances en la “albiceleste”, desde 2018 decidió defender los colores de Chile. El neuquino de 33 años es el reemplazante natural de Claudio Bravo y fue una de las figuras del equipo trasandino en la última Copa América.

También existen casos extrañísimos (como el de Briasco) de jugadores argentinos que defienden los colores de algunas selecciones exóticas. Por caso, Esteban Saveljich es representante de Montenegro, Danilo Rinaldi, Dante Rossi y Adolfo Hirsch juegan en San Marino , un país, europeo, con una superficie de 66 kilómetros cuadrados y casi 40.000 habitantes.

Buscando competir, cumplir sueños o simplemente por despuntar el vicio pateando una pelota, miles de futbolistas jugaron, juegan y seguirán jugando para alguna selección. Aunque el corazón esté muy alejado de esos colores, en la cancha se deja todo.

Casi otra Argentina

Paraguay es la selección que más argentinos tiene en su plantel. Son al menos ocho los futbolistas oriundos de nuestro país, naturalizados paraguayos, que son citados por el entrenador, también argentino, Eduardo Berizzo.

El “Tucu” chileno

Pablo Hernández, quien brilló en la consagración de Atlético en el Argentino “A”, sin lugar en el combinado argentino, decidió jugar para la selección de Chile. Entre el 2014 y el 2019 disputó 30 partidos y convirtió tres goles.

Un nuevo emiratí

Sebastián Tagliabue debutó en 2008 en Colegiales, en el ascenso argentino. En 2020, y tras convertir 200 goles en la liga de Emiratos Árabes Unidos, se naturalizó por ese país y ya lleva cinco partidos con su nueva selección.